miércoles, 14 de julio de 2010

Yeah, I'm Come Back Patefoa iloviutupoto y toda la madre en coche!!!!!

Sisi gente, asi como lo dice el titulo, volvi!!... Y lo que pasa es que despues de mi ultima entrada, me descubrieron los del servicio secreto de investigaciones del comando Chivo, que trata de dominar al mundo y enemigo jurado de El Nuevo Reino del Pais del Nunca Jamas, Y de todos los Pandas que habitan ahi (que son el 60% de la poblacion). Pero eso es otra historia, en realidad no me pudieron agarrar y uno que andaba con resaca se tropezo y me tiro la PC a la mierda, asi que la tuve que mandar a arreglar, obviamente espere, o sea no es que tengo plata como para andar comprandome katanas o peliculas pirata.
El asunto es que estuve como 2 meses sin computadora, y lo que eso conlleva. Pero en fin, aca puedo escribir de nuevo en mi vieja y destartalada pero siempre fiel PC, con mi teclado chafa y mi mouse qe tiene la ruedita invertida de la mugre que tiene adentro, como amo mis cosas :D

Bueno sin mas ni mas, el segundo capitulo de mi (en un futuro muy lejano)aclamada novela. Debo agregar que todavia no tiene titulo y no se me ha ocurrido ninguno.

Esto tambien va con dedicatoria:
-A los tecnicos que me arreglaron la PC
-Al que me paso vendiendo peliculas en la Ferreteria, Gracias por venderme Ico, el caballito valiente!!
-A la del Kiosco al lado de la Ferre, que siempre me da moneditas en cambio por que se me terminan siempre.
-A Goku por darnos tantas peleas re fantasmas pero parte importante de la infancia del 80% de los niños
-A Txus Di Fellatio
- Y a Nathie que hoy cumple no se cuantos años, creo que 17. Feliz cumple!

Guarda que empieza!

Capitulo 2: “El niño ninja y la chica de ojos de luna”

Parecía una cruel conspiración del universo en nuestra contra, después de tanto trabajo, una sombra de lo que podría llegar a ser alguien se llevo a Juanito y Naomi. Todo se nos venia abajo, parecía que ahí terminaría todo, pero…
- Ok, hay que ponernos en marcha. Lo más rápido posible. – Dije mientras miraba hacia una extraña piedra cuadrada.
- ¿Pero a donde podemos ir? No tenemos nada para guiarnos- Dijo lamentándose Martín.
- ¿Desde cuando las piedras son cuadradas?
- Es un juego… Es decir, nos encontramos con un montón de zombis ¿Y a vos te sorprende una piedra cuadrada?
- Buen punto. –Dije mientras caminaba, sin rumbo fijo, pero con un extraño presentimiento.

Mientras caminábamos, nos alejamos del bosque. Algo bastante estupido, ya que el secuestrador de Juanito y Naomi se interno en el bosque. El ocaso era evidente, y la hermosa pradera a la que llegamos, con un lago en el centro, nos dio la oportunidad de pasar la noche ahí.
Ya bien de noche, nos dimos cuenta de algo muy curioso.
- Bastante realista el juego. – Dijo Martín entre un largo bostezo.
- No entiendo por que lo decís.
- Mira, allá esta la osa menor, y por allá la cruz del sur – Dijo mientras señalaba el brillante cielo.
- Supongo que eso nos va a servir mañana.
- Mañana no vamos a ver las estrellas. –Dijo Martín sarcásticamente.
- A veces pienso que lo tuyo es grave.
- Mejor nos dormimos, vamos a tener que encontrar una ciudad mañana.- Dijo mi exhausto amigo.

Fue nuestra primera noche en ese lugar, no estábamos seguros de donde estábamos, pero definitivamente no era como nuestras casas. Parecía que en cualquier momento nos podía atacar alguna especie de bicho raro, o un marciano. Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, asi que no dormí más que unas horas.
Por otra parte, Martín durmió como si su vida dependiese de ello. Y no lo culpo, era bastante cansador estar en un lugar el cual no sabes que es exactamente. Justo antes de que se asomara el sol, note algo muy extraño: si era un juego, entonces no teníamos por que sentir frío, o dolor, además el día caería como si de magia se tratase. Sin embargo todo era tal cual nuestro mundo. Un largo bostezo mío despertó a Martín, el cual también dio el suyo.
- Buenos días, o lo que sea. – Dijo Martín mientras se refregaba los ojos.- ¿No dormiste nada?
- Si dormí bastante, me levante hace un rato. – Dije, la verdad no se para que le mentía, pero sentí que si le decía que no había pegado un ojo en toda la noche no ayudaría mucho.
- Ok, entonces me lavo la cara y seguimos, estoy como nuevo
- Si, no creo que estemos muy lejos de la---
- ¿Eso es una piedra cuadrada? - Me interrumpió Martín.
- Ok, ese es el disfraz mas ridículo que haya visto. – Dije señalando la extraña piedra.
- Supongo que siendo tan realista este juego, es raro ver una piedra cuadrada. – Dijo Martín
- Ok, me descubrieron, pero no crean que me van a poder agarrar por ser dos. – Dijo una voz aguda como la de un niño proveniente de la piedra.
- No te vamos a hacer nada, pero tenes que decirnos quien sos. – Dije tratando de crear un ambiente de comodidad para el extraño individuo
- Y también decirnos si sos humano, o un zombi, o un hombre lobo. – Agrego Martín.
- ¿¡Hombre lobo!? – Preguntamos a coro el misterioso joven y yo.
- Puede ser cualquier cosa, hasta que no salga de abajo de esa caja no lo vamos a saber con certeza.
- Tiene razón, así que te pido por favor que dejes el boludeo y nos cuentes por que nos seguís. - Dije más en un tono agresivo.
- Ok, pero con una condición. – Respondió.
- ¿Cuál? - Dijo Martín - ¿Qué te llevemos con nosotros?
- En realidad les iba a decir que me den comida, pero eso es una mejor idea.- Respondió.
- Si, señor intelectual, exelenticima idea. – Respondí sarcástica y enojadamente.
- Tal vez conoce alguna ciudad.- Respondió Martín tratando de disculpares. - ¿Conoces alguna?
- Conozco muchas, pero si quieren que vayamos a la mas cercana, queda a mas o menos un día desde acá, hacia el norte, eso si, deben llevar el paso de un ninja.- Respondió
- ¿El paso de un…? ¿Un día? ¿Y tenes que venir con nosotros?- Respondí incrédulo a la información del jovencito.
- Si, así es señores. Ahora que les di la información, pongámonos en marcha.- Respondió
- Si, pero supongo que te vas a sacar esa caja, ¿no? – Agrego Martín.
- Ah si, disculpá Martín, me había olvidado.- Dijo mientras se escabullía debajo de la caja.
- Ok, creí que los ninjas tenían que medir, no se… mas de 1,50 metros. – Dijo burlándome de la baja estatura del niño.
- Bien, entonces caminen solos. - Respondió en un tono ofendido.
- Ok, ya nos diste la información, no me importaría caminar sin vos. - Respondí.
- ¡Touché! – Agrego Martín.
- ¡Hey eso no es justo! Yo cumplí con mi parte.
- Ok, ok, venís con nosotros. Pero que peque más ruidoso. – Dije

Ninguno de los tres dijimos una palabra después de eso. Simplemente caminamos y caminamos, y seguimos caminando. Supongo que nunca hay que subestimar a un peque, y este nos demostró lo importante que puede ser la fuerza de voluntad. Ya era mas del mediodía y no habíamos comido nada, mis piernas no daban mas, y Martín parecía sentir lo mismo que yo, o muy similar, aunque no lo demostrara en su rostro. El peque en cambio, bueno, a el parecía fascinarle caminar, no demostraba ni un rastro de sudor, o cansancio, solo caminaba y caminaba; realmente demostraba ser un tipo duro.
Pero en otro lado, tres personas no la estaban pasando mejor.

- ¡¿Podes quedarte quieto perro pulgoso?!
- ¡Hey! ¡¿A quien le decís perro?!
- A vos perro sarnoso, quedáte quieto de una vez.
- No puedo, me pica la espalda, debo ser alérgico a las gordas huecas.
- ¡¿Qué dijiste?!
- Lo que escuchaste. ¡Gooorda!
- ¡Te voy a matar!- Grito Naomi furiosa, tanto fue su enojo que corto la gruesa soga que lo unía a Juanito. Realmente estaba dispuesta a despellejarlo.
- ¡Hey tranquilos los dos! Ya me estoy hartando de sus discusiones. –Dijo el robusto tipo que los custodiaba.
- ¡Vos también vas a morir! – Naomi realmente estaba enojada, sus ojos se tornaron de un rojo sangre, y eso no se ve todos los días en una señorita que cuida mas su aspecto que su… Bueno ustedes me entienden.
- ¡¿Que es esto?! ¿Por qué siento este miedo? – Dijo el guardia.
- ¡Hay que salir de acá lo más rápido posible, la damita enloqueció! – Grito Juanito totalmente aterrado mientras corría hacia la puerta. Eso es muy raro, ya que son muy pocas las personas que le dan miedo a Juanito, pero esta vez era distinto, realmente sabia que si se quedaba se moría.
- ¡Vas a pagar por decirme gorda! ¡Lo vas a pagar muy caro!
Fue cuestión de segundos para que, con una increíble velocidad, se colocara delante de Juanito, dando la golpiza más grande de su vida. El guardia por otra parte huyo despavorido al ver el terrible poder que tenia Naomi.
Minutos después Naomi tuvo que llevar arrastrando a Juanito, ya que no lo podía dejar tirado, era muy estricta con eso de dejar los animales heridos abandonados y todo eso, además necesitaba compañía para el largo viaje de regreso… De regreso a ningún lugar.
Los cuatro… bueno, tres de nosotros caminábamos sin saber a donde, sin tener la certeza si llegaríamos a nuestro destino, sin saber si mañana íbamos a estar vivos, solo caminábamos, llenos de esperanza y vacíos de paciencia… y del estomago.
Ya caía la noche, no habíamos parado de caminar, tanto el niño ninja, Martín y yo, como Naomi y cuando recobro el conocimiento, Juanito. Aunque le seguimos el paso muy de cerca, el pequeño ninja no mostraba tanto cansancio como nosotros dos. Por otra parte, Naomi y Juanito ya habían parado hace unas horas.
- Ya se va a oscurecer, damita, creo que tenemos que buscar un lugar donde pasar la noche y mañana seguimos buscando una ciudad.
- Es lo mas coherente que has dicho pulgoso… ¡Mis pies no dan mas! – Respondió Naomi mientras se quitaba sus tacos.
- Yo voy a buscar comida, vos hace algo de fuego y busca leña. – Dijo Juanito.
- ¡Todo el trabajo para mí! Como te odio.-
- ¡Que bueno, entonces el sentimiento es mutuo!
- No se deberían pelear así, van a estar mucho tiempo juntos. – Dijo una vos misteriosa de entre unos árboles.
- ¡¿Otro mas?! ¡Que quieren de nosotros!- Grito Naomi furiosa y agotada.
- ¿De ustedes? No, más bien de vos.
- ¿De… de mi? ¿Y por que no se lo llevan a el también?
- ¡Hey! Si no me quieren llevar a mi esta bien, no me voy a ofender. – Agrego Juanito un tanto alegre.
- Es producto de la imaginación de un adolescente ocioso, no lo necesitamos para nuestro propósito, además seria una molestia tenerlos en la misma celda juntos. – Respondió mientras salía de entre los árboles, era un joven, de 1,75 metros de alto, pero no parecía tener muchos músculos, lo único que tenia de misterioso, eran sus dos ojos totalmente blancos.
- ¡Ciego infeliz, no soy imaginación de nadie! Además dijiste que íbamos a pasar mucho tiempo juntos. ¡No te contradigas!- Dijo Juanito totalmente enojado.
- Supuse que creían en el cielo, por que al final, los cuatro van a morir.
- ¡Pero dijiste “para nuestro propósito”! ¡¿Quiénes son ustedes?! - Dijo Naomi ya harta del asunto.
- ¿Quiénes somos? No creo que te interese. No siempre saber las cosas es bueno.
Dicho esto, el misterioso joven soplo un polvo plateado, lo cual dejo inconcientes a Naomi y Juanito. Después de mirar unos minutos a ambos, hizo un chasquido con los dedos y desaparecieron.
Mientras tanto, Martín, el ninja y yo, ya habíamos decidido parar.
- Ok, no quería decirlo, pero estoy muerto de hambre y muy cansado. – Dije al tiempo que me tiraba al suelo.
- Entonces quedamos así, yo busco la leña, Niburu busca la comida y vos Nico preparas la fogata y cocinas cuando volvamos. ¿Ok? – Dijo Martín
- ¿Niburu? Ohh… Ustedes ya se conocían. ¿No?
- ¿Qué? No, ¿Por qué? ¿Qué cosa? No, no… Estas equivocado. – Respondió Martín nervioso, totalmente nervioso.
- Creo que la comida no va a llegar sola… Así que me voy a buscar. – Dijo Niburu muy discretamente y en un pestañeo desapareció entre los árboles.
- No dormiste en toda la noche, y seguramente el apareció y estuvieron intercambiando información. ¿No?
- Siempre me asombro tu poder de deducción. Te pido disculpas.
- Ahora mi pregunta es la siguiente. ¿Por qué me querrías ocultar algo como esto?
- Por el simple hecho de que no sos de confiar mucho en los desconocidos, y solo nos encontramos con un montón de zombis y un encapuchado que secuestro a Naomi y a Juanito, era obvio que no ibas a confiar en el niño este. – Respondió Martín lamentándose.
- Buen punto, pero ¿Acaso un niño nos podría causar muchos problemas?
- Bueno, yo pensé lo mismo, pero ya lo viste, tiene habilidades que nos podrían ser muy útiles, además sabe bastante de este lugar. Estoy empezando a creer que no es un simple juego.
- De ser un simple juego no sentiríamos el cansancio y todas los sentimientos encontrados que sentimos últimamente, para hacer eso nos tendrían que haber conectado algo a las centrales nerviosas, y no fue así, simplemente nos sentamos y… - Quede en silencio por un rato.
- ¿Qué? ¿Qué pasa? – Pregunto preocupado Martín.
- Eso pasa, no puedo acordarme mas nada, simplemente se que me senté, y un segundo después estaba a punto de comerme una ardilla.
- Ahora que lo decís, yo tampoco me acuerdo como es que estuvimos perdidos tanto tiempo.

Estar perdidos es muy frustrante, pero lo es aun más cuando no sabes como te perdiste. La noche ya se había adueñado de nuestra vista, solo podíamos ver lo que había unos pocos metros mas allá de la fogata, era una noche sin luna y con muchas nubes. La inmensa oscuridad parecía susurrar el peligro que acechaba entre los árboles, pero el hambre no te deja pensar en otra cosa más que en agarrar el pescado más grande antes de que lo haga otro, y en ese momento, Martín, Niburu y yo pensábamos exactamente lo mismo. La saliva partía desde la boca, y llegaba a unos centímetros de la fogata. El mas grande de los pescados media cerca de 30 cm., mientras que el mas pequeño era de solo unos 5 o 6 cm.
Pero claro, todo eso es en vano, ya que con el mínimo ruido todos mirábamos, estábamos realmente en guardia. Una rama crujió, y todos miramos en esa dirección, solo que cuando Niburu y Martín volvieron sus ojos a la comida, el pez mas grande ya había desaparecido.

- ¡¿Pero que carajo paso con el pescado?!- Grito Martín realmente espantado.
- ¿Mmm…? ¿Qwue pwescado? – Dije con la boca llena.
- ¡Matémoslo y cocinémoslo a el también! – Grito Niburu.
- ¡SI! ¡Excelente idea!
- ¡¿Qué?! ¡No! ¡Es un simple pescado, hay 2 mas, no recurramos al canibalismo tan pronto! – Dije mientras me preparaba para correr.
- ¡Que no se escape! – Grito eufórico Niburu.
- ¡Ustedes son unos dementes de mierda! ¡Yo me voy!
- ¡Martín agarralo!
- ¡Martín que ni se te ocurra tocarme!
- ¡Martín hace lo que te digo o te cocino a vos también!
- ¡Martín hace lo que te digo por que si!
- ¡Ay dios, ambos exponen tan buenos argumentos!
- Déjenme solucionar esto por ustedes. – Dijo una voz misteriosa de entre los árboles
- ¡Vos no te metas! – Dije realmente enojado hasta que comprendí que era una cuarta voz, y nosotros éramos tres. – No esperen ¿Quién mierda dijo eso?

Cuando nos volteamos a ver quien era el maldito desgraciado que se metía en nuestros problemas, solo pudimos ver una silueta, pequeña de estatura, pero que a su vez era imponente, y un resplandor blanco, inmediatamente caímos desmayados.
Cuando recobre el conocimiento, estaba atado de pies y manos, y como si eso no fuera malo, a mi lado estaban Niburu y Martín peleando. Parecía que se culpaban mutuamente de estar atados, eche un vistazo alrededor, parecía una especie de casa muy elegante, y eso que la habitación era pequeña, algo así de unos 5 metros de ancho por 7 de largo. Estábamos solos, y las voces de Martín y Niburu hacían eco en la habitación, me extraño que no nos hubiesen vendado los ojos, lo cual me llevo a pensar que nuestros captores querían que los viéramos, eso significaba que de seguro nos iban a matar. Esa idea por un momento me aterro, pero después volví a reformular mi idea, y pensé que seria totalmente ilógico, ya que si quisieran matarnos lo habrían echo en el mismo lugar donde nos agarraron.

- ¿En que estas pensando Nico? – Me pregunto Martín.
- En como voy a hacer para sobrevivir con ustedes dos discutiendo.
- ¡Hey Nico! El tuvo la culpa, ¿verdad que si?- Dijo Niburu
- ¡¿Estas loco?! ¡Vos eras el que te lo querías comer!
- ¡Si pero vos no opusiste resistencia!
- ¡Deja de echarme la culpa o te golpeo!
- ¡Es tu culpa, esto paso por que no sabes cocinar!
- ¡Ok fue suficiente, te voy a matar desgraciado!
- ¡Me tienen cansado! ¡¿Pueden dejar de pelear y cerrar la puta boca de una vez?! Tenemos que averiguar como salir de acá. – Grite totalmente enojado, realmente quería golpearlos.
- Eso pensalo vos, no has hecho nada mas que dormir. – Dijo Niburu
- Si, el enano tiene razón, nosotros estamos despiertos desde hace más de una hora.
- ¡¿Qué?! ¡¿Una hora?! – Eso era mucho, realmente me había perdido de bastante.
- ¿No les parece raro todo esto? – Dijo Niburu – Si realmente nos quisieran matar ya lo habrían hecho, y si quisieran algo de nosotros ya nos lo habrían dicho.
- Si, ya había pensado eso, y es difícil entender que quieren realmente estos tipos. – Agregué
- Además, ¿donde estarán Juanito y Naomi? – Dijo intrigado Martín
- Emm, los secuestraron, no se si te acordas. Una sombra negra y misteriosa. – Dije sarcástico.
- ¡Eso ya lo se! Lo que quiero decir es en que lugar los tendrán.
- Caminamos bastante, dudo mucho que los tengan por acá.
- Si, es cierto, caminamos mucho y sin rumbo, tengo hambre y estoy atado a este perdedor. – Dijo Martín.
- ¡Nico! ¡No te dejes insultar de esa manera!- Respondió Niburu.
- ¡Lo dije por vos enano mequetrefe!
- ¡Hey, lo de enano me molesta! Pero no me digas… ¿Qué fue lo otro?
- Ok, suficiente pelea, de ahora en más vamos a ser un equipo, nos tenemos que ayudar y encontrar la forma de salir de acá juntos. – Dije para traer un poco de calma a las mentes inquietas de mis compañeros.
- Supongo que tenes razón. – Asintió Martín.
- Ok, pero solo por que suena coherente. – Adhirió Niburu.

No muy lejos de ahí, mas o menos a 50 metros, detrás de una pared, dos personas mas, ok una persona y un noseque también planeaban su escape.

- Entonces cuando yo diga ya, salimos. ¿Ok? – Dijo Naomi
- Ok. – Respondió Juanito.
- 1, 2… ¡Ya! – Grito Naomi. Pero obviamente la coordinación no fue de las mejores, ya que Juanito salio para la izquierda y Naomi para la derecha.
- ¡Dije derecha! – Grito como siempre enojada Naomi.
- ¿Derecha? Claramente dijiste Izquierda.
- ¡Dije derecha! ¿Estas insinuando que soy una loca desquiciada?
- ¡Bueno, si el saco te queda!
- ¡Ok perro estupido, date por muerto!
- ¡Ok, Ok, intentémoslo una vez más!
- ¡Respuesta incorrecta! ¡Deberías estar corriendo! – Dijo Naomi a la vez que golpeaba a mi pobre e indefenso amigo. Pero el golpe fue tan fuerte que la soga se corto, dejándolos separados por mas o menos 4 metros, un golpe bastante fuerte, y fuera de lo normal. Quiero decir, si podía sacar la mano para golpearlo por que no desato la soga desde un principio. Creo que nunca voy a entender a las rubias.
- No siento las piernas. – Dijo Juanito en un tono lamentoso y entre sollozos.
- Bien merecido, ahora salgamos de acá y busquemos a los demás.
- Pendeja loca. – Refunfuño Juanito.
- ¿Qué dijiste? – Dijo Naomi mientras volteaba hacia mi peludo amigo con una mirada cortante.
- ¿Ehh? Dije que bueno que vamos. – Dijo entre una risa nerviosa Juanito

No hizo falta mas que cruzar dos o tres puertas, entre varios cuartos llenos de equipos químicos y libros de magia oculta, también se podía observar entre la penumbra y los apenas asomantes rayos de luz que entraban por entre una grieta en el techo, unas fotos de un lugar muy lindo lleno de árboles y flores, a su lado varios recortes de diarios de el mundo real, que anunciaban una explosión inexplicable en el famoso triangulo de las bermudas y la desaparición de un gran coloso del aire, un Airbus. Al cruzar una cuarta puerta, llegaron a un cuarto con muchas armas y en una esquina estábamos analizando la mejor forma para salir.

- Entonces cuando yo diga ya, salimos. ¿Ok? – Dije en un tono de mando.
- ¡Ok! – Dijeron a unísono mis dos compañeros.
- 1, 2… ¡Ya! – Grite. Pero nuestra coordinación fue la misma que la de Juanito y Naomi. Yo corrí hacia la derecha, Martín hacia la izquierda y Niburu solo se quedo sentado.
- ¡Dije derecha! – Grite.
- ¿Derecha? Pero si dijiste izquierda.
- ¿Por qué esto se me hace familiar? – Dijo Juanito.
- ¿Juanito? – Dije entusiasmado. - ¡Juanito!
- ¡Nico! – Respondió Juanito.
- ¡Nico! – Grito Naomi realmente contenta.
- ¡Naomi! – Grite
- ¡Naomi! – Grito Martín.
- ¡Martín! – Gritaron Juanito y Naomi.
- ¡Yo también estoy acá! – Dijo algo descontento Niburu.
- ¿Quién es el? – Pregunto Naomi.
- Si ¿Quién es el? – Agrego Juanito.
- ¿Quién es “el”? – Dije.
- ¿Quién soy? – Dijo Niburu.
- Ok, ¿Acaso hablé en coreano? – Dijo en tono sarcástico Naomi.
- Soy Niburu.
- Es Niburu. – Dije.
- Este dialogo es estupido. – Agrego Martín a la tan entretenida charla. - ¿Por qué mejor no nos desatan así nos vamos rápido?
- Ok, ya mismo los desato. – Dijo Juanito. Acá hay una katana samurai y—
- Creo que mejor se lo dejamos a Naomi. – Propuse con una mirada de lastima hacia ella e interrumpiendo a mi inteligente amigo.
- Créeme. No queres eso. – Respondió Juanito.
- Creo que cualquier cosa es mejor que una katana y vos.
- Ok. – Dijo con cara de dolor Juanito.
- Cierren los ojos. – Dijo Naomi mientras se agachaba.
- Pero ¿Por qué? – Respondió Niburu
- Simplemente háganlo.
- Esta bien. – Dijimos los tres. Juanito se tapo los ojos, pero en dos segundos estábamos libres. – Listo. Dijo con un tono de calma Naomi.
- No los golpeaste. – Se quejo Juanito.
- ¿Para que cerrar los ojos? – Pregunto Martín.
- Cuando me agache se me veía mas allá de la luna.
- Me encanta contemplar el cielo. – Dijo Niburu.
- ¿Qué dijiste? – Murmuro Naomi mientras se sonaba los dedos.
- ¡No dijo nada, no dijo nada, fue solo un comentario sin sentido! – Grito Juanito mientras le tapaba la boca a Niburu.
- ¿Por qué haces esto? – Reclamo Niburu.
- Si valoras tu vida quédate calladito, ¿Te parece?
- O…k. – Respondió Niburu confundido.

Aunque era demasiado rápido para celebrar, estábamos muy contentos, tanto que saltábamos de la alegría. Pero esa alegría duro poco, ya que mientras nos disponíamos a salir, alguien abría la puerta.
El miedo se apodero de todos nosotros, quedamos en el lugar congelados del terror de volver a ser encerrados, o peor. Una mano femenina se asomo por la puerta, luego de cerrarla de espalda nos quedo mirando atónita. Sus ojos eran plateados al igual que su pelo. Tanto que me hizo recordar las noches de luna llena que se podían apreciar en mi ciudad. Su 1,60 mts dejaban perfectamente proporcionadas sus piernas delgadas y lisas con sus brazos, blancos y con dedos alargados y delicados, su cara era algo mas larga de lo común y se veía reflejado en su frente un tanto mas amplia de lo que se ve habitualmente, su figura esbelta y casi divina me dejo impactado.

- ¡AAAHHHH! – Grito la jovencita.
- ¡AAAAAAHHH! – Gritamos nosotros, excepto Juanito, el estaba persiguiéndose la cola y no se dio cuenta de lo que pasaba hasta que escucho los gritos.
- ¿Son… son de verdad? – Pregunto ella.
- Nooo… somos espíritus chocarreros… ¡Buuuu! – Dije tratando de alivianar la situación.
- ¿Quiénes son? ¿Qué hacen acá? – Pregunto la chica con vos temblorosa.
- Señorita creo que no esta en una buena posición para interrogarnos, claramente la superamos en numero. ¿Por qué mejor no nos dice usted? ¿Quién es y donde estamos? – Le dijo Niburu.
- Por caballerosidad, ustedes deben presentarse primero. – Respondió la joven.
- No, por favor, las damas primero. – Retruco Niburu
- El es Niburu, Martín, Naomi, el perro se llama Juanito y yo me llamo Nicolás. – Dije para acortar todo ese vals de buenos modales que tanto me aburre.
- Me llamo Elune, y vivo acá desde que tengo memoria.
- ¿Esta es tu casa? – Pregunte.
- Era de mis padres, cuando ellos murieron hace 5 años, la herede y ahora vivo con Edward y Bel.
- Perdón por lo de tus padres. – Dije como si realmente lo sintiera, aunque lo raro fue que no me movió un pelo su historia. - ¿Dónde están las otras dos personas que viven con vos?
- Bel salio hace unos días, como la casa esta muy alejada de las ciudades, debe recorrer grandes distancias para traer los víveres. Pero Edward debería estar aquí. – Dijo Elune mientras miraba a su alrededor. – Por cierto ¿Qué hacen ustedes aquí?
- ¡Es una muy buena pregunta! ¡¿Qué hacemos acá?! – Grito exaltado Juanito, mientras las miradas penetrantes de los demás se clavaban como puñales en la jovencita.
- ¿A que te referís? – Pregunto extrañada Elune
- No le prestes atención, esta exaltado. Exactamente ¿En donde estamos?
- ¿Eh? ¿No saben donde están? Esto es Noria. ¿De donde vienen?
- ¡¿Noria?! Es un chiste ¿Verdad? – Dijo de nuevo a los gritos Juanito.
- Si, ¿Hay algún problema? Respondan, ¿De donde vienen? – Dijo un poco más exasperada la joven.
- Emmm, estem, venimos de… Hiddintesburgo… Si, venimos de Hiddintesburgo. – Dije con una sonrisa nerviosa mientras miraba al resto, quienes asentían con la cabeza.
- ¿Hiddin…tesburgo? ¿Y eso donde queda?
- Hum, ni el sabe donde. – Dijo en voz baja Martín.
- ¿Qué dijo? – Pregunto extrañada la muchacha.
- Que… que… Que es en el otro continente, muy lejos, si muuy lejos. – Respondí - ¿No Martín? – Agregue mientras lo miraba con una sonrisa y una mirada que expresaba cuanto lo estaba odiando en ese momento.
- Muy bien, pero creo que no me han respondido todavía. ¿Qué hacen acá?
- Y es una interesante historia, la cual la podríamos compartir con una taza de té entre todos. ¿No te parece Elune? – Dijo una voz extraña. Cuando todos volteamos para ver quien era, vimos bajar de las escaleras un joven. Era alto, de 1,90 mts seguramente, algo pálido y flacucho, pero ancho de espalda, su quijada parecía mas ancha de lo normal y recuerdo que pensé que a lo mejor lo acababan de golpear.Su cabello color miel rozaba sus hombros y su caminar era el de una persona que había tenido la etiqueta y la educación de una familia de clase alta… Demasiada alta.
- ¡Edward! Que bueno que estés acá. Comenzaba a preocuparme. – Dijo Elune mientras le estrecho su mano. – Jóvenes, les presento a Edward Van Cullen, el es mi prometido. – Dijo mientras se sonrojaba.
- Mucho gusto. – Dijo el muchacho con una sonrisa amable.
- El gusto es nuestro. – Dijo Martín adelantándose a lo que la mayoría íbamos a decir.
- ¿Qué les parece si esperan en la sala principal?, ahora mismo les preparare té a todos.
- ¿Quieres que te ayude Edward? – Dijo Naomi, sus intenciones eran bastante claras, solo quería seducirlo.
- Seria muy descortés de mi parte dejar que los invitados preparen el té.
- No te preocupes, somos muchos, no me sentiría bien conmigo misma dejando todo el trabajo a una sola persona.
- En ese caso, podrías ayudarme con las tazas. – Dijo amablemente y de nuevo con esa sonrisa tan odiosa.
- Ok, entonces nosotros esperamos en la sala principal. – Dijo Elune.

Después de un té excepcionalmente rico, teniendo en cuenta que no me gusta el té, hablamos del asunto mas importante que nos urgía, saber donde estábamos y como podíamos salir. Así mismo Elune y Edward nos contaron toda su tediosa historia de cómo se conocieron una noche que ella se había perdido camino a su mansión, después de haber echo unas compras.
El enorme reloj ubicado en la pared que daba al frente de la ventana marco las 11 de la noche, y para nosotros el comienzo de una situación incomoda. La noche estaba calma, aunque un poco fría, seguramente se podría dormir al aire libre mirando las brillantes estrellas.
Pero ninguno de nosotros quería exponerse de nuevo, aunque siguiéramos sin saber como fuimos a parar a la casa de Elune. Por mas que le preguntáramos, Edward encontraba una forma de desviar la atención y así olvidarnos de la inconclusa respuesta por parte de la joven.

- Bueno, seria muy descortés de mi parte si los dejara ir a estas horas, después de todo, ustedes tuvieron la amabilidad de escuchar toda mi historia. Supongo que mañana podremos escuchar la suya. Por hoy es todo, pueden dormir en el cuarto de huéspedes, siempre esta listo por si llega algún visitante improvisto.
- Muchas gracias Elune, una piel tan hermosa como la mía no se puede exponer a la hostilidad del exterior, soy una flor muy delicada. – Le dijo Naomi, mientras se acariciaba la piel de sus brazos y sonreía a Edward muy seductoramente.
- Precisamente mi querida damita, usted es una flor de---
- ¡¡¡JUANITO!!! – Gritamos Martín y yo. El único que quedo sin saber que pasó fue Niburu
- Y su perro parlante puede dormir afuera, no me gustaría que ensuciara los muebles.- Agrego Elune.
- ¡De ninguna manera! No pienso dormir afuera, yo también quiero dormir adentro.
- No se supone que las mascotas estén dentro de la casa, por favor retiren ese perro pulgoso de acá.- Dijo Naomi en modo de venganza por el comentario anterior de Juanito.
- ¡¡Yo no soy la mascota de nadie!! ¡Algún día vas a presenciar el terrible poder de Johan Cerberus!
- ¿De quien?- Preguntaron todos extrañados.
- Es una larga historia, Elune, si no te importa, quisiera que el perro duerma con nosotros, te prometo que no va a ocasionar problemas.
- Hmm… Bueno, después de todo son unas personas muy extrañas, no me sorprendería que en su tierra natal las mascotas duerman junto a sus dueños. – Respondió Elune con una sonrisa amble y dulce.
- Emmm… Gracias, creo. Como sea, tuvimos un día muy largo, va a ser mejor que todos descansemos, mañana podemos ver a donde ir.
- Me parece una propuesta diferente y muy entretenida – Dijo Martín en medio de un largo y perezoso bostezo.
- Si, mi hermoso cuerpo necesita de un buen descanso, Elune, ¿Es posible que me pueda duchar?- Pregunto Naomi.
- Claro, déjame que los acompañe a sus respectivas habitaciones y luego te muestro donde esta el baño.
- Muchas gracias. – Respondió Naomi con sus ojos brillando de felicidad, la idea de poder asearnos nos encantaba a todos, pero ella parecía urgirle con más necesidad, casi como un adicto a la mayonesa le urge cuando por fin se termina su plazo de no probar tal aderezo por 3 meses.

Niburu se mostraba algo reservado, y mas callado que lo habitual, por lo general se la pasaba pavoneándose de sus hazañas y de cómo había derrotado el solo a más de una decena de enemigos. Pero ahora solo miraba la escena, casi inerte como un cuadro más en la pared. Recuerdo que por mi cabeza se cruzo la idea de que tal vez algo le preocupaba, pero ese pensamiento fue fugaz, en cambio otro se instauro en mi cabeza. ¿A dónde había ido Edward? De repente se ausento de la sala y así sin más, desapareció.
Subimos por las escaleras, rusticas y algo descascaradas, crujían como quejándose de cada paso que dábamos, luego de atravesar un pasillo con muy poca iluminación y atestado de cuadros surrealistas y con cierta tendencia gótica, llegamos a una habitación.

- Jóvenes, esta será su habitación, espero sea de su---
- ¡Woooohooo! ¡Miren esto! ¡Son re grandes las camas!
- Si, son de su agrado. – Dije con una cordial sonrisa mientras veía como Juanito y Martín saltaban de cama en cama. Era una habitación muy grande y elegante, aunque algo obscura, estaba muy bien amueblada y tanto las cortinas como las sabanas eran de seda tan suave como el pelaje de un panda.
- Me alegra mucho que les hayan gustado, ahora si me disculpan, acompañare a la señorita Naomi a su cuarto y a la ducha.
- ¡¿Se van a bañar las dos juntas?! – Dijo Martín mirando atónito
- ¡¿Puedo ver?! ¿Puedo? ¿Puedo? – Agrego Niburu
- ¡¿Eehh?! No entiendo. – Respondió confundida Elune
- ¡Par de pervertidos! – Grite
- Bueno, ¿Me vas a decir que no queres ver? – Me propuso Niburu con una mirada llena de depravación.
- ¡¡Es mi prima enfermo!!
- Entonces quedate, ¿Cuál es el problema?
- Hay dos problemas, uno se llama Izquierda y el otro Derecha, y debo decir que el más duro es Derecha. - Dijo Naomi mientras los miraba por sobre los hombros de Elune.
- No llego a entender que es lo que pasa, pero los dejos. Naomi, ¿Me acompañas? – Le invito la joven
- Por supuesto. – Respondió ella con una sonrisa.
- ¡Pero anda a lavarte bien el- Una mirada furtiva de Naomi por encima de su hombro hizo que Niburu cambiara drásticamente lo que tenia en mente decir- Pelo! ¡Que te quede bien brillante y libre de caspa! – Dijo con una sonrisa algo bastante simulada.

Nos sentamos todos en la habitación, Juanito y Niburu estaban sentados en una cama, Martín y yo estábamos en otra. Mientras disfrutábamos de la comodidad de nuestros colchones, comenzamos a comentar las primeras impresiones de nuestros anfitriones, y de ciertas cosas que no terminaban de cerrar. El tema se fue tanto por las ramas que terminamos hablando de que la mansión tenía cierto aire a la mansión playboy, y que seguramente tenían sexo muy seguido, ya que por lo visto se la pasaban solos y no tenían televisión.

- Cuando, dolorosamente, logramos soltarnos de nuestras ataduras con Naomi, cruzamos varios cuartos, y en uno había un enorme juego de química profesional, y libros de magia negra. – Comento Juanito con cierto aire de misterio tétrico, que le daba ese aire de campamento infantil.
- A mi me pareció muy raro lo de este tipo, Edward. – Agregue- Simplemente desapareció.
- Capaz que andaba con el caño de escape libre, suele pasar. – Bromeo Martín, a lo que todos estallamos en carcajadas, excepto Niburu que no sabia lo que era un caño de escape.
- Este es el cuarto de baño, por allá esta la ducha, y en los cajones vas a encontrar toallas, toallones y batas de baño, además de algunas sales y demás por si queres usar la tina. – Señalo Elune mientras Naomi recorría el cuarto de baño. Era de una cerámica muy fina, las paredes color beige, hacían notar una impecable estructura, y el mueble donde se ubicaban las toallas y demás parecía de fina madera totalmente tallado a mano con unos grabados de unas sirenas. Naomi se sintió como en el cielo.- Por favor, sentite como en tu casa, sentite libre de usar lo que desees.
- Muchísimas gracias Elune, no sabes lo bien que me hace sentir el saber que por lo menos tengo cerca otra joven que entiende lo difícil que es ser mujer. – Dijo Naomi tomando las manos de la joven, a lo que esta solo respondió con una dulce y amable sonrisa.
- Me retiro a mi habitación, que duermas bien.- Le saludo Elune, a lo que agrego justo antes de cerrar la puerta detrás suyo. – Nos vemos mañana en el comedor para el desayuno.
- Gracias. – Alcanzo a decir Naomi. Después de contemplar un poco mas todo el lujo que la rodeaba, dio un largo y profundo suspiro y procedió a quitarse la ropa para ducharse, aunque en medio del proceso, decidió usar la tina y las sales.
- ¡Hey! ¡Tchshhh! Que deben estar durmiendo en el resto de la casa. – Dije llevándome un dedo a la boca como en seña de que se callen el resto de mis compañeros de cuarto. Hubo un silencio muy serio de alrededor de 2 segundos…
- ¡JAJAJAJAJAJAJAJA! – Estallamos en carcajadas nuevamente, parecía una escena sacado de algún documental de efectos de la droga, cualquier cosa no provocaba una risa estruendosa, incontenible e inexplicable.
- ¿¡Que es eso!? – Dijo Juanito con la cara totalmente transformada, a lo que respondimos con otros 2 segundos de silencio seguidos de carcajadas.

Mientras nosotros seguíamos en nuestro delirio, Naomi reposaba tranquilamente en la tina, envuelta en una densa espuma, con los ojos cerrados disfrutando de ese gozo único de un baño caliente. Aunque su estado de relax fue interrumpido por el crujir de la puerta.

- ¡¿Qué haces acá?! ¡¿Qué es lo que queres?!

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